Nuestros hijos, las redes sociales en Internet y las agresiones

AGOSTO 27, 2018



En los últimos años, el ciberacoso se ha convertido en un problema de gran de importancia. La legislación de algunos países ha empezado a poner atención en el tema debido a las graves consecuencias de su práctica. El ciberacoso se considera como una acción o conducta, que puede ser anónima, intencional, negativa o dañina y que puede ser realizada por una persona o grupo, a través de diferentes medios electrónicos. El ciberacoso se da de manera repetida estableciendo contacto con sus víctimas por periodos largos de tiempo. Las víctimas del ciberacoso generalmente se encuentran vulnerables sin posibilidades de defenderse por sí mismas o por terceros, los ataques en el medio cibernético son inmediatos y pueden ser permanentes. Numerosos expertos en el tema coinciden en que el ciberataque puede ser más intenso y de peores consecuencias que el acoso cara a cara.

Las redes sociales en Internet han cambiado la forma de vida de un sector de la población. En estudios realizados en adolescentes en USA, se estimó que al menos 95% de ellos se encuentran conectados a Internet y un 81% utiliza algún tipo de red social. Esta interacción brinda la oportunidad de socializar, conocer nuevos amigos, acceder a algún tipo de información y contar nuevos tipos de aprendizaje. Sin embargo, al mismo tiempo puede representar un riesgo, ya que no se trata de un ambiente controlado y hay un gran número de factores desconocidos que podrían causar cierto tipo de daño como estrés, ansiedad o hasta depresión. Otro factor de riesgo adicional se encuentra en los propios adolescentes, ya que en esta etapa de la vida se suele iniciar su desarrollo social y emocional, lo que los hace vulnerables ante las presiones de sus congéneres, creando un conflicto ante su limitada capacidad de autoregulación.     

Es muy importante entender para los padres de familia, maestros y miembros de la sociedad en general, cuáles son los mecanismos que dan lugar a los ciberacosos. En primer lugar, podemos decir que es un tema de competencia social. El grado de influencia que un adolescente puede tener dentro de una red, determinará la probabilidad de encontrarse en riesgo de ciberacoso. Como primer punto podemos mencionar que el nivel de influencia que una persona o un adolescente puede tener depende de qué tan cercana sea la relación con su grupo y que tan extendida es su red de amistades, en ese sentido mientras más sólida y extendida es su red, mayor posibilidad de influir dentro de ella. Caso contrario lo constituyen los jóvenes impopulares, marginados, con poco poder social, que son activamente rechazados por sus pares y con mayor probabilidad de victimización. Una víctima de bajo poder social suele ser atacada por otros jóvenes que son considerados influyentes o socialmente dominantes. Entre los adolescentes se compite por ganar poder que, de obtenerse, se traducirá en prestigio, acceso a recursos preferentes y de esparcimiento, ganando lugares dentro de la sociedad. En este sentido la agresión es la estrategia destacada para ganar recompensas sociales. Estas estrategias son más frecuentes en adolescentes de etapas tempranas. Un punto importante dentro de este mecanismo es que, dependiendo del estatus social de la víctima, el agresor obtendrá una ganancia proporcional, es decir, mientras se ataque a un individuo con mayor prestigio social, mayor será la ganancia.

Los jóvenes que ocupan un nivel social alto también pueden ser víctimas de agresión, debido a que los otros jóvenes se disputan ese lugar de poder. Sin embargo, esto los convierte en un doble papel, víctimas al recibir agresiones y agresores al defender su nivel de poder social. Otro aspecto que no se puede dejar de lado, es que en las agresiones sociales también está presente la envidia con respecto al nivel social del otro, y de cualquier atributo físico, intelectual o de prestigio que pueda poseer. De acuerdo con las luchas sociales, un agresor atacará jóvenes que violan las normas en función de mantener su jerarquía del dominio. En este sentido los agresores pueden atacar jóvenes con bajo poder y prestigio, debido a que el agresor quiere reforzar su estatus y acrecentar su distancia con los jóvenes de menor niveles sociales. Otro factor importante es que los jóvenes con poca influencia social también cuentan con una red de amistades más reducida, y de esta forma, atacarlos puede acarrear menos consecuencias para los victimarios, es decir son “víctimas fáciles”.

En términos generales, el desarrollo del aprendizaje de los roles sociales, de la dominancia y la competencia por el poder y la influencia, es algo que se inicia desde la adolescencia, pero puede permanecer por varias décadas de la vida. La conducta que muchas personas exhiben en las redes sociales en internet no es más que una lucha de dominancia, defensa y obtención de influencias. Puede sonar absurdo, sin embargo, la realidad nos ha alcanzado y muestra las consecuencias de estas prácticas. Vigilar a nuestros hijos, orientarlos y ayudarlos a cobrar seguridad con una búsqueda efectiva de ayuda, es nuestra responsabilidad. Ayudar a crear redes de amistades sólidas y numerosas para nuestros hijos, no es algo que debe de fomentarse de manera virtual, sino en una interacción real y cotidiana. Hagamos de nuestra sociedad un verdadero sitio de interacción y no de lucha y defensa constante por el poder y la influencia.



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