Medicina alternativa, ¿buena o mala?

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SEPTIEMBRE 17, 2019 19:19



El uso de la medicina alternativa complementaria se ha incrementado en los años recientes como una opción más para atender distintos tipos de padecimientos médicos. Los tratamientos alternativos pueden ir desde técnicas de apoyo espiritual, emocional, métodos de relajación, hasta algún tipo de aproximación terapéutica como masajes, remedios herbales y quiroprácticos. Para mostrar la importancia del tema se calcula que en países occidentales al menos 40% de la población utiliza algún tipo de medicina complementaria y en algunas regiones este porcentaje puede alcanzar hasta el 80%. En muchos casos las terapias alternativas son parte de una herencia cultural que puede remontarse a épocas muy lejanas. Los científicos que estudian este fenómeno han demostrado que el uso de este tipo de terapias alternas no necesariamente está relacionado con el grado de acceso a la medicina científica, ni con el grado de avance científico de la medicina, ni con la efectividad que el método alternativo haya demostrado. Es decir, la elección de algún tipo alternativo como opción de tratamiento para una enfermedad, es una decisión totalmente subjetiva.

Uno de los puntos de mayor importancia y que debe de considerarse muy seriamente, es la asociación que los expertos, en el estudio del tema, han mostrado: Al optar por la atención de un método alternativo como primera opción, provoca una reducción de la mejora o sobrevivencia de los pacientes, esto debido al retraso para iniciar el tratamiento médico adecuado. En este sentido los tratamientos alternativos pueden ocupar un tiempo muy valioso que podría utilizarse para establecer tratamientos médicos efectivos de condiciones delicadas como el cáncer. Para algunas enfermedades el uso de las terapias alternas substrae tiempo valioso para recibir una terapia médica adecuada, que de no llegar oportunamente puede mermar la sobrevida del paciente.

Por otro lado, ¿a qué se debe que se prefiera un tratamiento alternativo sobre uno médico, con un riesgo de deterioro de la salud? Existen muchas posibles explicaciones, algunas van desde factores meramente individuales, de creencias, usos y costumbres, hasta factores culturales, sociales o inclusive por moda. Sin embargo, un fenómeno importante es “la sensación de pertenencia”, que corresponde a una sensación de familiaridad con algo o alguien creando un vinculo emocional. La sensación de pertenecía es una característica humana que le permite al individuo identificarse con un grupo o sociedad que le brinde una experiencia personal de relación, de tal forma que él se siente parte de ese sistema o ambiente. En otras palabras, la persona puede tener una sensación de familiaridad, cercanía y confianza con una idea o práctica, lo que determina de manera importante su estado de bienestar físico y emocional. La sensación de pertenencia hace que nos apropiemos de nuestro entorno, de lo que consideramos bueno y familiar. Este fenómeno puede influir de manera importante sobre la salud mental, ya que, al contar con el sentido de pertenencia, nos hace cobrar confianza, sentirnos protegidos, sentir que algo es útil o efectivo. Sin embargo, en los casos en los que no se establece esta sensación, se puede provocar desde una impresión de desapego, inconformidad, malestar, hasta llegar a casos en los que se produzcan alteraciones más graves como estrés intenso o depresión. La forma más seria de falta de sentido de pertenencia es a nivel social, donde el sujeto se ve marginado o separado de su grupo de pertenencia.

Utilizar un método de medicina alternativa con el cual el sujeto se siente familiarizado, le sea conocido y cercano, no implica, de ninguna forma, que sea suficiente para que terapéuticamente corresponda a un método efectivo destinado a resolver un problema de salud. Existen claros ejemplos en donde la demostración científica ha evidenciado la limitada efectividad terapéutica de distintos métodos médicos alternativos y aun así gozan con la preferencia de grupos importantes de la población, simplemente por la creencia de que: “para mí sí sirve”. Es obligación de nuestro sistema educativo, de nuestro sistema de salud y de las autoridades correspondientes, evidenciar con toda claridad las ventajas y desventajas del uso de estos métodos y dejar muy claro el costo en términos de la salud y de la vida. Cada individuo es libre de tomar sus propias decisiones, pero debe de conocer los riesgos que implican. El caso más grave lo representa el sector de la población como menores de edad, o personas con alguna limitante en su toma de decisiones, en donde el criterio de otra persona pueda impactar en la salud de ellos. Es necesario en estos casos contar con un marco legal claro que determine el alcance o no de este tipo de métodos alternos. En términos de salud, la educación y la información están muy por encima de las creencias individuales. En términos de salud seamos resilientes informándonos bien y de las fuentes correctas.



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