Dar y recibir: Lo que el cerebro tiene que decir para el fin de año

Nos encontramos al final del año y es característico de estos días hacer reflexiones sobre lo que hicimos, lo que no pudimos y lo que debimos de hacer. También es propio, plantearse nuevos objetivos y deseos. Dedicamos el brindis de fin de año a una lista de expectativas, cuyo enfoque se centra mayoritariamente en un anhelo de bienestar individual. ¿Se podría incluir en esa lista el deseo de extender ese bienestar hacia los demás? 

Dar y recibir


A veces el inicio de año se vive desde la soledad, y no necesariamente por la ausencia de personas, sino también por una falta de relaciones interpersonales que nos satisfagan. En algunas personas, esta sensación de soledad puede desencadenar síntomas de malestar, tristeza y angustia, provocado por la activación del cuerpo estriado, ubicado en la región central del cerebro. El estrés producido por la soledad, puede ser causa generadora de problemas emocionales, dificultades en la concentración con repercusiones en la memoria, esto sin importar edad o género.

Independientemente del amplio universo de relaciones sociales con las que contamos diariamente, en general, la interacción entre personas contribuye a la salud y el bienestar del individuo. Se sabe que aquellos sujetos con vínculos sociales escasos o poco fuertes, son más propensos a problemas de salud física y trastornos mentales. Por el contrario, las personas con buenos vínculos sociales tienden a contar con un mejor estado global de salud. Desde los años 70, los investigadores de diversas disciplinas han encontrado que cuando una persona recibe o da apoyo social, la frecuencia de enfermedades puede verse disminuida. Por ejemplo, recibir apoyo en una situación de estrés intenso puede ayudar a largo plazo a reducir el riesgo de adquirir enfermedades cardiovasculares. Otro hallazgo interesante muestra que recibir apoyo cuando se está experimentando dolor físico, puede reducir la percepción nociva que se tiene del mismo.

Dar apoyo a los otros o recibirlo, acarrea muchos beneficios. Estudios especializados han mostrado que puede ayudar a incrementar la calidad y la esperanza de vida. Pudiera ser que en ambos casos el beneficio de dar y recibir apoyo radica en una reducción importante del estrés ambiental. Dar apoyo o cuidado desde etapas tempranas de la vida, como en el caso de los cuidados maternos, activa regiones cerebrales que regulan el llamado «circuito de la recompensa» y reducen la actividad de áreas de regulación del estrés. Las neuronas ubicadas en el tallo cerebral encargadas de su funcionamiento son productoras de una sustancia denominada «dopamina», y es tan importante su función, que las neuronas de esta región reciben información de más de 30 áreas diferentes del cerebro. Las recompensas que podemos experimentar en nuestra vida diaria son fundamentales para nuestra salud, ya que nos proveen de placer, ayudan a nuestro aprendizaje, y son un agente que nos auxilia para tomar decisiones. Entre esas decisiones, se encuentra el ayudar a los amigos y aquellas personas con las que tenemos lazos afectivos muy fuertes.

Los beneficios del apoyo social, ya sea dando o recibiendo, son mucho más marcados en las personas de edad avanzada; se ha demostrado que en ellos, el recibir apoyo y cuidados de amigos y familiares les acarrea mayores beneficios comparado con personas jóvenes. Por ejemplo, su desempeño mental y la memoria se ven mejorados, tienden a presentar menores niveles de presión arterial y la incidencia de mortalidad es menor en comparación con los adultos mayores que no cuentan con ayuda o cuidados.

En resumen, los humanos somos individuos netamente sociales, somos y nos debemos a los otros. Nuestra salud se deteriora en soledad y por el contrario, la posibilidad de dar y recibir apoyo de otros, cuidarnos recíprocamente y convivir, genera lo que se le ha denominado un excelente amortiguador del estrés, favorecedor de la resiliencia para hacer frente a la adversidad. En estas fechas de celebración y reflexión, no está de más considerar nuestra función social como un medio de sanación personal y colectiva. Deseamos a todos los apreciados lectores que en el nuevo año venidero, se fortalezcan los vínculos con las personas queridas y que se abran a la oportunidad de crear nuevos lazos sociales.

Demos un nuevo significado al ¡feliz año nuevo!


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